Nuestro Pan Diario

5 de marzo, 2004


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Presión a Dios

Lectura: Mateo 26:36-46

La Biblia En Un Año: Números 34-36, Marcos 9:30-50

. . . Padre mío, si ésta no puede pasar sin que yo la beba, hágase tu voluntad. --Mateo 26:42.


Bajo el mando del general George Patton en la Segunda Guerra Mundial, la Tercera Legión había estado retirando a los nazis hasta que la niebla y la lluvia obligaron a los soldados a detenerse. Patton llamó por teléfono al capellán y le preguntó: "¿Tiene una oración que sea buena para el tiempo?" De inmediato el capellán acató la petición del general. Escribió una oración, la cual, por orden de Patton, se imprimió y se distribuyó a los 250.000 soldados que estaban bajo su mando dirigiéndolos a orar por buen tiempo.

Las Escrituras nos enseñan que Dios quiere que le llevemos nuestras peticiones, y podemos confiar en que a Él le importan y que va a contestar (Filipenses 4:6; 1 Juan 5:14-15). Pero no está obligado nunca a contestar de la manera en que nosotros queremos, ni siquiera porque haya mucha gente orando.

Cuando el Hijo de Dios estaba agonizando en Getsemaní hizo su petición en humilde sumisión a su Padre diciendo: "Hágase tu voluntad" (Mateo 26:42). Ese principio de Getsemaní debe gobernar todas nuestras oraciones.

La voluntad del Padre siempre está llena de amor y sabiduría infinitos. Así que en vez de tratar de presionar a Dios porque creamos que Él tiene una obligación para con nosotros, como hijos confiados le presentamos con gusto nuestros deseos. Sea lo que fuere que Él conceda, será al final la mejor de las bendiciones. --Vernon Grounds

EN VEZ DE FORZAR LAS MANOS DE DIOS, COLÓCATE EN ELLAS.

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