Nuestro Pan Diario

21 de abril, 2004


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¿Quién empacó tu paracaídas?

Lectura: 1 Samuel 30:1-25

La Biblia En Un Año: 2 Samuel 12-13, Lucas 16

. . . Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así será la parte del que queda con el bagaje; ellos recibirán lo mismo. --1 Samuel 30:24.


Charles Plumb estaba sentado en un restaurante cuando un hombre se le acercó y le dijo: "Usted es Plumb. Volaba aviones de guerra en Vietnam. Usted estaba en el portaaviones Kitty Hawk. A ustedes los derribaron." "¿Cómo sabe todo eso?"--preguntó Plumb. El hombre, que había estado en el mismo barco, contestó: "Yo empaqué su paracaídas." Y luego agregó: "Parece que funcionó." "Claro que sí"--dijo Plumb.

Esa noche, Plumb pensó en aquel hombre que de pie junto a una mesa en el interior del barco cuidadosamente dobló paracaídas para hombres cuyas vidas podían depender de ellos. Plumb se entristeció y se sintió humillado al pensar: ¿Cuántas veces pude haber pasado por el lado de este hombre sin decirle siquiera buenos días porque yo era piloto de jet y él un marinero de bajo rango?

Esta historia me hace pensar en las palabras de David en la lectura bíblica para hoy. Doscientos de sus hombres se sentían demasiado cansados para marchar más y pelear contra los amalecitas. Por eso se quedaron atrás para cuidar los suministros. Cuando David regresó de la batalla, no hizo distinción alguna entre ellos y los que pelearon, sino que dijo: "Ellos recibirán lo mismo" (1 Samuel 30:24).

En el servicio para Dios no hay personas ni tareas altas ni bajas. Todos dependemos unos de otros. No olvidemos nunca aquellos que empacaron nuestros paracaídas. --Herbert Vander Lugt

NO HAY SERVICIO PARA CRISTO QUE SEA INSIGNIFICANTE.

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