Lectura: 1 Samuel 25:14-35
La Biblia En Un Año: 2 Crónicas 30-31, Juan 18:1-18
Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios. --Mateo 5:9.
Abigail era una mujer extraordinaria. Era una verdadera pacificadora cuyo valor libró al futuro rey de Israel de cometer un pecado terrible. He aquí la historia:
David había sido obligado a vivir en el campo para escapar de la ira envidiosa del rey Saúl. Un grupo de unos 600 hombres y sus familias se habían reunido a su alrededor. Durante varios meses, acamparon cerca del monte Carmelo adonde los rebaños de Nabal (el esposo de Abigail) estaban pastando. Los hombres de David habían ayudado a los pastores de Nabal a proteger las ovejas de los ladrones. Había llegado el tiempo de trasquilar, y David envió mensajeros a solicitar cierta compensación de parte de Nabal, el cual era un hombre rico. Pero éste se negó y trató a los hombres de David con desdén.
En su ira, David decidió apresuradamente matar a Nabal y a todos los hombres de su casa. Cuando Abigail escuchó lo que había sucedido, reunió rápidamente un gran suministro de alimentos, interceptó a David y a sus guerreros, y humildemente pidió disculpas por la ruda conducta de su esposo. David de inmediato se dio cuenta de que ella le había impedido llevar a cabo una decisión vengativa, y alabó a Dios (1 Samuel 25:32).
¿Somos tan prestos a resolver un conflicto? Jesús dijo: "Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios" (Mateo 5:9). --HVL
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