Nuestro Pan Diario

20 de junio, 2004


Ordene Aquí

La bendición de un padre

Lectura: 1 Pedro 3:8-12

La Biblia En Un Año: Ester 1-2, Hechos 5:1-21

. . . sed todos de un mismo sentir . . . misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal . . . sino más bien bendiciendo.. . . --1 Pedro 3:8-9.


Un hombre que lloraba la muerte de su padre dijo: "No lloro por mi padre, sino por mí. Su muerte significa que nunca voy a escuchar las palabras que siempre quise escuchar de él: que estaba orgulloso de mí, orgulloso de la familia que he formado y de la vida que he vivido."

En vez de repetir el error de su padre, el hombre posteriormente dijo a su hijo las palabras de aliento que él nunca había escuchado: que estaba orgulloso de él y de la vida que había hecho.

Muchas veces, la tensión entre padres e hijos se queda sin resolver. Las viejas heridas permanecen sin sanar. No estamos dispuestos a perdonar las palabras airadas y las heridas del pasado. Pero por el bien de nosotros mismos y de nuestras familias, necesitamos hacer lo que podamos para derribar las paredes de separación entre nosotros.

¿Cómo podemos comenzar? El mandato de la Biblia para todas nuestras relaciones es: "En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo.. . . Apártese del mal y haga el bien; busque la paz y sígala" (1 Pedro 3:8-9, 11).

Decidamos, por la gracia de Dios, romper el ciclo de ira y dar a nuestros hijos lo que anhelan escuchar de nosotros: palabras de bendición y amor. --David McCasland

LA MEJOR INVERSIÓN QUE PUEDES HACER EN TUS HIJOS ES DARLES TU TIEMPO.

Día AnteriorPróximo Día


[Página principal]

Copyright © 2006 por Ministerios RBC
Ministerios RBC es un miembro de grupo
Gospel Communications Network (GCN)
Para correspondencia general: literatura@rbc.org 
Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org