Nuestro Pan Diario

22 de julio, 2004


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No se vende

Lectura: Hechos 8:9-25

La Biblia En Un Año: Salmos 31-32, Hechos 23:16-35

Entonces Pedro le dijo: Que tu plata perezca contigo, porque pensaste que podías obtener el don de Dios con dinero. -- Hechos 8:20.


Los policías de la ciudad de St. Louis han hecho al menos un arresto fácil. Ocurrió en la puerta trasera de la estación de policía cuando un conductor borracho detuvo su auto justo frente a la ventanilla de registro pensando que era un Burger King. Después de intentar hacer un pedido en lo que creía era una ventanilla de un restaurante de comida rápida, el sorprendido conductor fue arrestado por el oficial de registro y acusado de conducir borracho.

Un hombre llamado Simón también se llevó la sorpresa de su vida. Según hechos 8, era un antiguo mago de Samaria antes de convertirse en seguidor de Cristo. Su sorpresa vino cuando se acercó a los apóstoles y les ofreció dinero. Él quería que ellos le dieran poder para imponer las manos sobre la gente e impartirles el Espíritu Santo. El apóstol Pedro se negó rotundamente, y lo acusó de estar bajo la influencia de algo peor que el alcohol.

Pedro no estaba exagerando su reacción. Es peligroso pensar que el poder del Espíritu Santo es como un producto que se puede comprar y vender. La obra del Espíritu es un don de Dios que se da gratuitamente sobre la base de la fe y de la fe únicamente. Él nos ha dado su Espíritu para lograr sus propósitos, no los nuestros. El Espíritu no se puede comprar ni negociar.

Gracias, Señor, por el don de tu Espíritu. -- MD

NO NECESITAMOS MÁS DEL ESPÍRITU; EL ESPÍRITU NECESITA MÁS DE NOSOTROS.

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