Lectura: Salmo 31:1-14
La Biblia En Un Año: Isaías 3-4, Gálatas 6
. . . tú has visto mi aflicción; has conocido las angustias de mi alma. --Salmo 31:7.
Durante una época de aflicción, C. S. Lewis observó que sus vecinos cruzaban la calle para evitarlo cuando lo veían venir.
David también conoció un tiempo de aflicción durante el cual dijo: "A causa de todos mis adversarios, he llegado a ser objeto de oprobio, especialmente para mis vecinos. . . . Como un muerto soy olvidado. . ." (Salmo 31:11-12).
Tal vez hayas tenido épocas en las que los amigos parecían olvidarte en tu tristeza. No llaman, ni escriben ni prometen orar.
Pero esas son las épocas cuando más profundamente podemos sentir la ternura de Dios. Cuando los días son largos y solitarios y a nadie parece importarle nada, Él nos busca y nos rodea con su bondad. Nuestra tristeza, lejos de cargarlo, saca su tierna compasión. Él conoce los problemas de nuestra alma (v.7). Y le importan. Así que podemos dejar nuestro espíritu en Sus manos (v.5), como lo hizo nuestro Señor Jesús cuando todos lo abandonaron y huyeron.
El poeta Frank Graeff pregunta: ¿Le importa a Jesús cuando mi corazón está demasiado dolido como para júbilos y canciones; cuando las cargas presionan, y las inquietudes perturban, y el camino se hace largo y pesado?" La respuesta es ¡Sí! Dios nos invita a entregarle nuestras cargas y preocupaciones porque Él tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7).
Confía en que Dios va a cuidar de ti hoy. --DHR
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