Nuestro Pan Diario

5 de octubre, 2004


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Mirando el viento

Lectura: Hechos 8:26-34

La Biblia En Un Año: Isaías 23-25, Filipenses 1

El que observa el viento no siembra, y el que mira las nubes no siega. --Eclesiastés 11:4.


Cuando se trata de hablar a otros de Jesús, a veces soy como el agricultor cauteloso que mantiene la mirada en el clima, buscando el día perfecto para sembrar sus cosechas. La temporada pasa y no siega nada. La oportunidad se ha ido; la cosecha se ha perdido (Eclesiastés 11:4).

Vacilo y me pregunto: "¿Está lista esta persona para escuchar el evangelio?" ¿Es éste el momento de hablar?" Nunca se sabe lo que está pasando en las profundidades del corazón de otra persona. Algunos pueden estar habitando en oscuridad pero anhelando que alguien los guíe a la luz.

El eunuco etíope en su carruaje real parecía tenerlo todo bajo control (Hechos 8:27). Tenía prestigio, riquezas y poder. No obstante, interiormente estaba vacío y estaba buscando. Leía la promesa de Isaías del Salvador sufriente y trataba de entender sus palabras. Justo en ese momento, Felipe aprovechó la oportunidad de hablar al eunuco de Jesús (v.35).

Tengo un amigo que muchas veces lleva a la gente a Cristo. Una vez le pregunté cómo sabía que estaban listos para recibir el evangelio. "Es fácil --contestó--. Les pregunto."

O sea que yo debo dejar de preocuparme por el viento y las nubes y ponerme a trabajar: esparcir la semilla adondequiera que vaya, independientemente del clima. Uno nunca sabe. --DHR

SEMBRAR LA SEMILLA DE LA PALABRA DE DIOS NUNCA SE HACE FUERA DE TIEMPO.

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