Lectura: Filipenses 3:1-11
La Biblia En Un Año: Isaías 28-29, Filipenses 3
Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad. --2 Corintios 3:17.
En una universidad británica, un grupo de estudiantes planteó esta pregunta: "¿Qué quieres ser?" Se dieron diferentes respuestas: un campeón atlético, un político influyente, un erudito notable. Tímida pero claramente, un estudiante dijo algo que provocó un silencio reflexivo: "Puede que se rían de mí, pero yo quiero ser un santo."
¡Imagínate! ¡Un santo! Sea cual fuere su concepto de los santos, muchos en nuestra sociedad secular considerarían excéntrica esa aspiración. Sin embargo, si somos cristianos debería ser la más alta prioridad de nuestra vida. La esencia de ser santo es simplemente ser como Jesús. Pablo dijo que el propósito mayor de Dios el Padre es hacernos como su Hijo (Romanos 8:29).
Claro que a todo creyente se le garantiza una perfecta conformidad a Cristo en el mundo venidero. Pero Dios no quiere que esperemos pasivamente hasta que lleguemos al cielo para que ocurra esa transformación sobrenatural (1 Juan 3:2). Hemos de cooperar con el Espíritu Santo para parecernos más y más a Cristo "en este mundo" (4:17).
Sí, ya somos santos por la fe en Cristo Jesús (Filipenses 1:1). Pero todos los días nos enfrentamos al desafío de llegar a ser lo que somos: semejantes a Cristo en todas las áreas de nuestra vida. --VCG
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