Lectura: 2 Corintios 10
La Biblia En Un Año: Jeremías 3-5, 1 Timoteo 4
Pero el que se gloría, que se gloríe en el Señor. --2 Corintios 10:17.
Unos estudios realizados por la National Geographic Society suministran cierta información fascinante en cuanto a la conducta de los chimpancés. Los observadores notaron cómo el liderazgo de una comunidad de chimpancés cambió gracias a un dramático alarde hecho por uno de los miembros del grupo que se encontraba en uno de los más bajos niveles.
Miguel, como se le llamaba cariñosamente, aprendió a dominar a su comunidad de chimpancés con la ayuda de latas vacías de kerosene y una pesada caja de acero. Golpeaba los objetos de metal al tiempo que gritaba mucho y los empujaba sobre el suelo. Esta bulliciosa conducta atemorizó tanto a los simios que el líder cedió su soberanía a Miguel.
Lamentablemente, situaciones similares se ven en las iglesias. Los que producen más actividades a menudo reciben la mayor atención y honor. Sin embargo, un programa impresionante y una personalidad llamativa no necesariamente son evidencia de bendición divina.
Pablo advirtió que no viéramos "las cosas según la apariencia exterior" (2 Corintios 10:7). La verdadera medida de nuestra labor es si está de acuerdo con la Palabra de Dios, y si refleja Su gloria y no la nuestra.
Cerciórate de que hagas lo que hagas, lo haces para el Señor. Así cuando te gloríes, será en Él. --MRD II
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