Lectura: Mateo 9:35-10:4
La Biblia En Un Año: Jeremías 18-19, 2 Timoteo 3
Por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. --Mateo 9:38.
Mientras D. L. Moody asistía a una convención en Indianápolis sobre evangelización en masa, hizo algo más que limitarse a hablar. Le pidió a un amigo, que era un músico muy talentoso, que se encontrara con él en una esquina a las 6 de la tarde un día en particular. Cuando hubo un grupo de personas, Moody habló brevemente y luego invitó a la gente a seguirlo a un salón de convenciones que había cerca.
Al poco tiempo, el auditorio se llenó de personas que estaban espiritualmente hambrientas, y él les predicó. Cuando comenzaron a llegar los asistentes a la convención, Moody dejó de predicar y dijo: "Ahora debemos terminar, pues los hermanos de la convención desean hablar del tema "Cómo llegar a las masas"."
Cuando Jesús veía las multitudes tenía "compasión de ellas" (Mateo 9:36). Dijo a sus discípulos: "La mies es mucha . . . rogad al Señor de la mies que envíe obreros" (vv.37-38). Y los enviaba a predicar las buenas nuevas de Su reino (10:1).
Se estima que sólo el diez por ciento de la población mundial de 6.300 millones de personas son creyentes en Cristo. Y más de veinticinco por ciento nunca han escuchado hablar del amor de Jesús ni siquiera una vez.
Como discípulos Suyos hoy, no nos limitemos a hablar de la necesidad. Oremos y vayamos. --AC
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