Lectura: Jeremías 17:1-10
La Biblia En Un Año: Jeremías 24-26, Tito 2
Será como árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces junto a la corriente. . . . --Jeremías 17:8.
En el verano de 1992, un fuego ennegreció unas 1.820 hectáreas de bosques a unos 56 kilómetros al norte de Atlantic City. El propietario de una casa vio una bola de fuego con llamas de 20 metros de altura que venía con toda su fuerza frente a su casa, y entonces cambió de dirección. La Prensa Asociada lo citó diciendo: "He trabajado 25 años de mi vida aquí. El hecho de pensar en que desaparezca en 10 minutos hace que quieras quedarte hasta el último minuto posible."
El fuego fue difícil de contener debido a las condiciones secas. El bosque estaba seco a pesar de la lluvia, en parte debido a un insecto llamado oruga medidora, el cual deshoja los árboles.
Los árboles secos que había detrás de este fuego tienen un paralelo en la historia de Israel. Jeremías dijo que sus compatriotas se habían convertido en arbustos secos en un desierto y no en árboles verdes junto a un río (17:6-8). Y lo que es más alarmante, dijo que habían provocado el fuego de la ira de Dios (v.4) al confiar en el hombre y alejarse del Señor (v.5). Para los cristianos de hoy, lo que amenaza con quemar nuestra alma son las duras pruebas de la vida, si es que estamos confiando en nuestra propia fortaleza.
Padre, perdónanos por volvernos secos y deshojados. Sin tu misericordia seríamos consumidos cuando llegara el calor. Enséñanos a arraigarnos en el río de tu suficiencia. --MRD II
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