Lectura: Salmo 91:1-11
La Biblia En Un Año: Job 1-4
No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. . . . --Isaías 41:10.
Una esplendorosa mañana de domingo, uno de mis hijos, que en aquel entonces era pequeñito, caminaba conmigo a la iglesia. Al poco tiempo, los sonidos y las vistas de un nuevo día lo invitaron a adelantarse un poco saltando. De repente, su despreocupado progreso llegó a su fin. A unos cuantos metros había un perro mirándolo. Mi hijo se detuvo abruptamente, se dio la vuelta y vino corriendo a mi lado. Fue sólo cuando su mano estuvo segura en la mía y cuando él supo que yo estaba a su lado que pudo pasar por el lado del perro sin perturbarse.
¡Qué imagen de lo que es nuestra trayectoria por este mundo! De vez en cuando, los obstáculos que parecen muy fieros, como las enfermedades, los problemas monetarios o los conflictos personales, aparecen delante de nosotros trayendo temor a nuestro corazón. Al principio nos quedamos perplejos y la vida parece llegar a un callejón sin salida. Pero entonces, por fe, nos acercamos al Salvador al darnos cuenta de que no nos atrevemos a seguir adelante sin la seguridad de su presencia. Cuando confiamos en Él completamente, Él nos ayuda a encarar el futuro andando con nosotros a cada paso del camino.
Si la ansiedad y el temor acechan en el umbral de tu mañana, recuerda la maravillosa promesa de Isaías 41:10: «No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia.» --DJD
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