Lectura: Salmo 32
La Biblia En Un Año: Números 1-3
¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto! --Salmo 32:1.
Un hombre que fue arrestado por el asesinato de una niña de 12 años también era sospechoso de otros asesinatos. Cuando la policía buscó en su computadora encontró un archivo llamado "Mis pecados", pero no lo pudieron abrir porque estaba protegido con una contraseña. Un experto en computadora se puso a trabajar con un programa para descifrar el código. Después de 16 horas y de miles de millones de combinaciones, encontró la siguiente contraseña: "Diosayuda". El archivo describía en detalle seis crímenes brutales, incluyendo violación y asesinato.
Yo me pregunto si ese hombre había creado el archivo y su singular contraseña por la abrumadora carga de culpa por lo que había hecho. Tal vez sabía que sólo Dios podía ayudarlo a lidiar con la enormidad de sus delitos.
Todos tenemos pecados pasados que nos oprimen. Puede que nos sintamos como se sentía David cuando escribió que la mano de Dios pesaba sobre él día y noche, y que su "vitalidad se desvanecía con el calor del verano" (Salmo 32:4). Sin embargo, el alivio puede llegar. David dijo: "Te manifesté mi pecado. . . . Dije: Confesaré mis transgresiones al Señor; y tú perdonaste la culpa de mi pecado" (v.5).
El milagro del perdón de Dios no quita las consecuencias de nuestros pecados. Pero cuando le confesamos nuestros pecados, Dios nos perdona y nos limpia (1 Juan 1:9). Su misericordia y ayuda son seguras. --DCM
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