Lectura: Hebreos 7:23–8:2
La Biblia En Un Año: Salmos 19–21
. . . vive perpetuamente para interceder por ellos. --Hebreos 7:25.
A menudo oímos hablar de la salvación que Cristo proveyó en el Calvario cuando murió por nuestros pecados. Pero poco se dice de su continuo ministerio de oración por nuestro crecimiento espiritual. Así como Jesús oró por Pedro en un momento de dura tentación (Lucas 22:31-32), así también intercede ante el trono del Padre por nosotros. Esta obra vital del Salvador continuará hasta tanto tengamos necesidad de su ayuda, consuelo y bendición.
Robert Murray McCheyne, el amado ministro escocés del siglo XIX, escribió: «Si yo pudiera escuchar a Cristo orando por mí en la habitación contigua, no temería ni a un millón de enemigos. Sin embargo, la distancia no importa. ¡Él está orando por mí!»
Durante una profunda crisis personal me di cuenta de la verdad de Hebreos 7 de una forma nueva y maravillosa. Satanás parecía estar atacándome por todos lados. Así que le pedí al Señor que intercediera por mí. Al día siguiente se resolvió el problema, y yo sabía que había sido la intervención especial del Señor. Nunca antes había sido más consciente del ministerio sumo sacerdotal del Salvador (8:1).
Si estás pasando por una gran dificultad, cuéntaselo a Jesús. Él presentará tus necesidades al Padre. Por medio de su obra intercesora experimentarás los extraordinarios resultados que sólo sus oraciones pueden lograr. --Henry G. Bosch
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