Lectura: Salmo 95
La Biblia En Un Año: Salmos 40–42
Venid, cantemos con gozo al SEÑOR. . . . no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba. . . . --Salmo 95:1,8.
Millones de cristianos se reúnen todos los domingos para adorar a Dios como Creador y Redentor. Ya sean formales y litúrgicos o informales y espontáneos, los cultos de iglesias son ocasiones para declarar la dignidad de Dios y alabarle. Sin embargo, siglos de historia eclesiástica revelan lo rápido que la adoración puede degenerar en un ritualismo vacío. Esto sucede siempre que el pueblo de Dios endurece su corazón y no obedece su Palabra.
El salmista sabía que ese era el caso en la experiencia de Israel. Bajo el liderazgo de Moisés habían sido librados milagrosamente de la esclavitud en Egipto, y habían alabado al Señor fervientemente (Éxodo 12–15). Pero casi de inmediato empezaron a dudar de la bondad y dignidad de Dios. Se quejaron amargamente y culparon a Dios y a su siervo Moisés. Ignoraron sus instrucciones y su adoración se volvió vacía. Esto enojó a Dios y dio como resultado que vagaran 40 años en el desierto, el cual hubieran podido cruzar en un breve tiempo. A la mayoría no se le permitió entrar en la Tierra Prometida.
Señor, llénanos de maravilla y gratitud por tu fabulosa salvación. Ayúdanos a darte la alabanza que mereces, y capacítanos para ser fieles en nuestro amor y obediencia a Ti. --HVL
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