Lectura: 2 Corintios 6:1-10
La Biblia En Un Año: Salmos 49–51
. . . nos recomendamos a nosotros mismos como ministros de Dios. . . . en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero. --2 Corintios 6:4,6.
El pastor Paul Walker compartió esta historia de su experiencia de salvación: «Durante toda mi vida recibí instrucción de muchos diferentes maestros de escuela dominical, pero sólo uno se destaca en mi memoria. Era un ex combatiente grande, de cara colorada, que probablemente rompió todas las reglas y técnicas de la buena enseñanza. Lo que mejor recuerdo de él es cuánto nos amaba. . . .
Al final de cada sesión decía: “Muchachos, tomemos tiempo para arrodillarnos y conversar con el Señor.” Luego trataba de poner sus grandes brazos alrededor de los nueve mientras nos apiñábamos, y oraba por cada uno de nosotros por nombre. ¿Te sorprende que siete de esos muchachos estén ahora en el ministerio, y que yo sea uno de ellos?»
Si tienes una clase de escuela dominical, un grupo pequeño o alguna otra responsabilidad de enseñanza, ¿te interesas de manera personal y cálida en tus estudiantes? El apóstol Pablo dijo que se recomendaba a sí mismo como ministro de Dios «en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero» (2 Corintios 6:6).
Los métodos exactos empleados por el que enseñó a Paul Walker no necesitan duplicarse, pero la atención intensa que prestaba y la preocupación espiritual que mostraba hacia cada alumno es un ejemplo hermoso de la importancia de enseñar por amor. --Henry G. Bosch
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