Nuestro Pan Diario

27 de junio, 2005


Ordene Aquí

La perfección de la santidad

Lectura: Gálatas 5:16-26

La Biblia En Un Año: 2 Reyes 14:21-25, Jonás 1-4

. . . limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu. . . . --2 Corintios 7:1.


Yo no había trabajado en mi patio durante varias semanas y estaba sorprendido de lo rápido que la mala hierba había crecido y lo había dominado todo. Las malas hierbas no necesitan que las atiendan; parece que les encanta retoñar cuando alguien no atiende las cosas. Sin embargo, un lecho de hermosas flores necesita que les echen agua, que las alimenten, y por supuesto que les saquen las malas hierbas. Las flores prosperan bajo el cuidado de alguien que no tenga miedo de ensuciarse las uñas.

La vida cristiana también necesita trabajo. Requiere que comprometamos todo nuestro ser a Jesús --cuerpo, mente, emociones y voluntad-- para tener una vida sana, atractiva, inspiradora para los demás y gratificante para nosotros. Incluso entonces, las malas hierbas del egoísmo y de las actitudes pecaminosas pueden brotar rápidamente y destruir el fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23).

Ese fue el problema de muchos creyentes en Corinto. La envidia y la división habían crecido demasiado (1 Corintios 3:1-3). Así que Pablo les dijo que se limpiaran de toda "inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios" (2 Corintios 7:1). Por "santidad" no quiso decir que podían estar sin pecado, sino sin falta.

Señor, ayúdanos a desarraigar cualquier mala hierba de la carne y del espíritu antes de que se conviertan en hábitos feos. Que la belleza del carácter de Jesús sea lo que otros vean en nosotros. --DJD

SI TE RINDES A DIOS NO CEDERÁS AL PECADO.

Día AnteriorPróximo Día


[Página principal]

Copyright © 2006 por Ministerios RBC
Ministerios RBC es un miembro de grupo
Gospel Communications Network (GCN)
Para correspondencia general: literatura@rbc.org 
Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org