Nuestro Pan Diario

6 de julio, 2005


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Hojas polvorientas

Lectura: Salmo 32:1-7

La Biblia En Un Año: 2 Reyes 18-19

. . . Dije: Confesaré mis transgresiones al SEÑOR; y tú perdonaste la culpa de mi pecado. --Salmo 32:5.


La planta que compré para Dorothy, mi esposa, agregó un toque de vida a nuestro hogar. Pero una mañana, sus hojas se estaban cayendo como si estuvieran en estado de abatimiento. Yo me pregunté qué sucedía.

Cuando fui a casa ese día para almorzar, la planta estaba completamente transformada. Se veía tan lozana como el día que la traje de la tienda. Sus hojas estaban extendidas de nuevo. Al preguntarle a Dorothy por la planta, me dijo que leyó un consejo sobre cómo mantener las plantas luciendo frescas. Decía que el polvo que se acumula en las hojas en realidad puede impedir que la luz les llegue, por lo que es necesario limpiarlas regularmente. Ella lo hizo y el resultado fue asombroso.

A medida que vivimos en este mundo, se pueden acumular fácilmente diminutas "partículas" de pecado en nuestra vida. Los resentimientos, las palabras ásperas, los pensamientos impuros o las actitudes egoístas infligen una pérdida en nuestra vitalidad espiritual. A menos que las confesemos de inmediato comienzan a formar una capa de "polvo" que nos impide experimentar la luz de la gracia de Dios en nuestro corazón. Los que nos rodean van a percibir que algo anda mal.

Si la acumulación de pecado sin confesar ha cubierto tu alma, haz lo que hizo David: confiésalo al Señor (Salmo 32:5). Limpia las "hojas polvorientas" de tu vida y disfruta una vez más de la gloriosa luz del amor de Dios. --DJD

LA CONFESIÓN DE PECADO DEJA QUE BRILLE LA LUZ DEL PERDÓN DE DIOS.

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