Lectura: Salmo 130
La Biblia En Un Año: Isaías 31-33
Pero en ti hay perdón, para que seas temido. --Salmo 130:4.
Dios es muy peligroso. Nosotros somos pecadores y Él es santo. El pecado no puede existir en presencia de Dios, como la oscuridad no puede existir en presencia de la luz. Comparecer delante de Él en nuestra propia justicia sería invitar nuestra destrucción. El salmista escribió: "Señor, si tú tuvieras en cuenta las iniquidades, ¿quién, oh Señor, podría permanecer?" (Salmo 130:3).
En un cementerio no lejos de la ciudad de Nueva York hay una lápida grabada con una sola palabra: Perdonado. El mensaje es simple y sin adornos. No hay fecha de nacimiento, ni de muerte, ni epitafio. Sólo hay un nombre y la palabra solitaria perdonado. Sin embargo, esa es la palabra más grandiosa que se haya podido aplicar a cualquier hombre o mujer, o que se pudiera escribir sobre una lápida.
El salmista dijo: "Pero en ti hay perdón, para que seas temido" (v.4). Ese verso hace eco tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. A Dios se le honra y se le adora porque sólo Él puede limpiar nuestro expediente.
Si Dios no pudiera perdonarnos, lo único que podríamos hacer sería huir de Él aterrorizados. No obstante, el Dios cuya santidad nos amenaza es el Dios que nos redime por medio de Cristo. Este Dios peligroso ofrece perdón por todos nuestros pecados. Sólo tenemos que pedírselo.
¿Has sido perdonado? --HWR
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