Nuestro Pan Diario

14 de agosto, 2005


Ordene Aquí

La queja y su cura

Lectura: Mateo 20:1-16

La Biblia En Un Año: Jeremías 30-32

El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante. --1 Corintios 13:4.


Un hombre que tenía un retraso mental siempre estrechaba la mano de su pastor después de cada culto. Pero a menudo hacía comentarios críticos como estos: "Usted predica muy largo." "Sus sermones son aburridos." "Usted habla demasiado sobre sí mismo." Perturbado, el pastor se lo mencionó a un diácono, el cual contestó: "Oh, no se preocupe por él. Todo lo que hace es repetir lo que escucha decir a los demás."

La queja es un pecado demasiado común entre los cristianos, y algunas personas son quejumbrosas crónicas. Tienen la habilidad de encontrar algo malo en todo el que está tratando activamente de servir al Señor. E indudablemente, todos nosotros nos hemos quejado alguna vez.

La mejor cura para este hábito pecaminoso es el amor cristiano, algo de lo que es fácil hablar pero difícil de practicar. Primero, debemos desear conscientemente lo mejor de Dios para todo el mundo. Este amor "es paciente, es bondadoso; . . . no tiene envidia; . . . no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido" (1 Corintios 13:4-5). Luego, a medida que dependemos del Señor debemos poner en práctica estas actitudes.

La próxima vez que tengas ganas de encontrar faltas en alguien, resiste ese impulso y busca una manera de hacer bien a esa persona (Gálatas 6:10). Hazlo diligentemente, y con el tiempo, te curarás de las quejas. --HVL

NO BUSQUES FALTAS, BUSCA EL REMEDIO.

Día AnteriorPróximo Día


[Página principal]

Copyright © 2006 por Ministerios RBC
Ministerios RBC es un miembro de grupo
Gospel Communications Network (GCN)
Para correspondencia general: literatura@rbc.org 
Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org