Lectura: Salmo 119:65-72
La Biblia En Un Año: Jeremías 47-49
Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos. --Salmo 119:71.
Yo tenía poco más de 30 años de edad, era una esposa y madre dedicada, una obrera cristiana al lado de mi esposo. Sin embargo, internamente me encontraba en una trayectoria que nadie quiere seguir: hacia abajo. Iba en dirección a esa especie de colapso que la mayoría de nosotros resiste, el colapso de mi obstinada autosuficiencia.
Finalmente experimenté el extraño alivio de tocar fondo, adonde hice un descubrimiento inesperado: el fondo que había tocado no era otro que el mismo Cristo. Echada sobre Él solamente, me encontré en la posición de reedificar el resto de mi vida, esta vez como una persona dependiente de Dios y no como la persona autosuficiente que había sido. Mi experiencia al tocar fondo se convirtió en un punto decisivo y uno de los sucesos espirituales más vitales de mi vida.
La mayoría de la gente se siente de todo menos espiritual cuando toca fondo. Su desgracia a menudo es reforzada por cristianos que tienen una perspectiva muy limitada de lo que está viviendo el que sufre y por qué. Pero nuestro Padre celestial está muy complacido con lo que quiere lograr de tan doloroso proceso.
Una persona que conoce el secreto de la vida que depende de Dios puede decir: "Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos" (Salmo 119:71). --JEY
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|