Lectura: 2 Corintios 4:16-18
La Biblia En Un Año: Hechos 23-25
. . . aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. --2 Corintios 4:16.
Envejecer tiene sus problemas: el oído y la vista fallan, se olvidan las cosas, hay dolores de espalda y artritis en las manos. Esas son indicaciones de que nos estamos consumiendo. No obstante, Pablo insistía en que "nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación" (2 Corintios 4:16-17). ¿Cómo así?
La manera en que yo lo veo es que el envejecimiento y la debilidad centran nuestros pensamientos en Dios. Aprendemos a fijar la mirada en Él y en realidades no vistas; aprendemos a distinguir entre lo permanente y lo que es pasajero. Somos atraídos por el amor de Dios para poner nuestro afecto en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
Y así mantenemos la mirada en las cosas que no se ven (v.18). Debemos ver más allá de nuestra fragilidad presente a lo que un día será: criaturas gloriosas que estallan de una belleza radiante y una energía sin límites.
"Por tanto no desfallecemos" (v.16). Podemos colaborar con nuestro dolor y seguir sirviendo, orando, amando y siendo solícitos hasta el final de nuestros días. Podemos conocer la fortaleza de carácter a pesar de nuestra frágil humanidad; podemos demostrar una resistencia paciente y amor a los demás en medio de nuestra incomodidad. A pesar de nuestros problemas momentáneos, podemos seguir adelante, porque hemos vislumbrado la gloria que lo sobrepasa todo. --DHR
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