Nuestro Pan Diario

12 de diciembre, 2005


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"Pero Dios. . ."

Lectura: Génesis 39

La Biblia En Un Año: Hebreos 5-7

. . . Mas él [José] le dejó su ropa en la mano, y salió huyendo afuera. --Génesis 39:12.


¿Y si José hubiera sucumbido a las insinuaciones de la esposa de Potifar? (Génesis 39). Imagínate cómo hubiera podido justificar su pecado. "Pero Dios, Tú no quieres que yo sea infeliz, y sabes lo sólo que me siento aquí. Además, creo que realmente la amo."

¿Y si Abram hubiera desobedecido cuando Dios le dijo que se fuera de Ur y se dirigiera a lugares desconocidos? (Génesis 12). ¿Y si hubiera dicho: "Pero Dios, estoy establecido aquí. No puedo arriesgarlo todo por un futuro incierto. Tengo que cuidar a Sarai. Yo me quedo."?

¡Bendito sea Dios que José y Abram hicieron lo correcto! José huyó de la tentación; huyó del pecado. Abram se fue de Ur; hizo su trayectoria en obediencia.

En la vida enfrentamos estas dos clases de elecciones. A veces la tentación se levanta frente a nosotros. Cuando eso sucede, podemos, o bien correr y cosechar las recompensas de Dios, o podemos ceder, cosechar las tristes consecuencias y luego dar excusas lastimosas. A veces percibimos que Dios nos está guiando en una dirección en particular. Podemos optar por seguirlo y confiar en su omnisciencia, o podemos ofrecer excusas débiles y vivir una vida de desobediencia.

La vida abundante de la piedad es mucho mejor que una vida de excusas y desesperación. Vivamos de manera que no cedamos al deseo de decir: "Pero Dios. . .". --JDB

DIOS NO EXIGE ÉXITO, SINO OBEDIENCIA.

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