Nuestro Pan Diario

6 de marzo, 2006


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Gratitud personal

Lectura: 2 Corintios 1:3-11

La Biblia En Un Año: Deuteronomio 1-2, Marcos 10:1-31

. . . [Dios] nos consuela . . . para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción. . . . --2 Corintios 1:4.


Durante más de tres años, desde la muerte de nuestra hija Melissa, nuestra familia ha recorrido el camino de la tristeza y el consuelo.

Ese ministerio de consuelo se describe en 2 Corintios 1, adonde Pablo escribió: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en toda tribulación nuestra, para que nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios" (vv.3-4).

Durante estos años he compartido con los lectores de Nuestro Pan Diario lo que hemos aprendido de Dios y sobre Dios. Nuestra familia ha sido tocada por el consuelo que Él nos ha traído a través de su Palabra y de su pueblo.

Cuando escribí acerca de la obra de consuelo de Dios por medio de esta tragedia, cientos y cientos de lectores nos enviaron cartas, mensajes electrónicos, fotos, canciones, poemas, pinturas y otras cosas para expresar sus condolencias, amor y agradecimiento. Dios nos trajo consuelo, y yo lo compartí. Dios consoló a otros, y ellos lo compartieron. En su amor, el pueblo de Dios ha demostrado cómo funciona el ministerio de consuelo del Señor. Gracias por preocuparse por nosotros.

Si hemos sido consolados por Dios podemos participar en el increíble ministerio de consuelo a los demás. --JDB

LOS QUE HAN SUFRIDO SON LOS QUE MEJOR PUEDEN AYUDAR A LOS QUE ESTÁN SUFRIENDO.

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