
Lectura: 1 Pedro 4:1-3
La Biblia En Un Año: Deuteronomio 8-10, Marcos 11:19-33
Bueno es para mí ser afligido, para que aprenda tus estatutos. --Salmo 119:71.
La aflicción, cuando la aceptamos con humildad, puede ser instructiva, una disciplina que nos lleva a una vida más profunda y plena. "Antes que fuera afligido, yo me descarrié --dijo David--, mas ahora guardo tu palabra" (Salmo 119:67). Pedro estaría de acuerdo con esa afirmación: la aflicción nos lleva, no a vivir para nosotros, "sino para la voluntad de Dios" (1 Pedro 4:2).
Lejos de ser un obstáculo para nuestro crecimiento espiritual, el dolor puede ser un instrumento para el mismo, si es que somos entrenados por él. Nos puede acercar más a Dios y hacernos profundizar en su Palabra. Es un medio por el cual Dios nos moldea con gracia para que seamos como su Hijo, dándonos poco a poco la compasión, el contentamiento, la tranquilidad y el valor que anhelamos y por los que oramos. Sin dolor, no seríamos todo lo que Dios quiere que seamos. Su fuerza resplandece más por medio de la debilidad humana.
¿Acaso Dios te ha apartado hoy para que recibas instrucción por medio del sufrimiento y el dolor? Soporta con paciencia ese entrenamiento. Él puede convertir una prueba en bendición. Puede usarla para acercarte a su corazón y a su Palabra, enseñarte las lecciones que Él quiere que aprendas, y usarla para derramar su gracia sobre ti.
Dios está haciendo contigo más --algo mucho mejor-- de lo que pensaste era posible. --DHR
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