
Lectura: Salmo 119:89-104
La Biblia En Un Año: Jueces 13-15, Lucas 6:27-49
Jamás me olvidaré de tus preceptos, porque por ellos me has vivificado. --Salmo 119:93.
Un muchacho notó un libro lleno de polvo encima de un estante alto. Eso despertó su curiosidad, por lo que preguntó a su madre acerca del libro. Avergonzada, la madre explicó precipitadamente: "Ah, es una Biblia. Es el libro de Dios." El muchacho pensó por un momento y luego dijo: "Bueno, si es el libro de Dios, ¿por qué no se lo devolvemos? De todas formas, aquí nadie lo usa."
En muchos hogares, la Biblia apenas se usa y a veces ni siquiera se piensa en ella. La única vez que la leen es cuando hay problemas, enfermedad o muerte en la familia. Y aun entonces, la persona tal vez no sepa dónde buscar la ayuda que necesita.
¿Cuánto tiempo hace que no abres la Biblia para estudiarla y gozarte en ella, edificarte y crecer espiritualmente? Sí, es el libro de Dios. Pero Él no quiere que se lo devuelvan. Quiere que lo conserves, lo ponderes, lo entiendas y lo creas, y que obedezcas su mensaje.
Esa es la razón primordial de este librito, Nuestro Pan Diario. Cada meditación tiene la intención de ayudarte a comprender la Palabra de Dios.
¿Leíste el pasaje de la Escritura para hoy? Si no lo has leído, ¿por qué no lo haces ahora mismo? No dejes que la Biblia se convierta en el libro olvidado de tu casa. --RWD
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