
Lectura: Juan 11:14-27
La Biblia En Un Año: Jueces 19-21, Lucas 7:31-50
Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá. --Juan 11:25.
A pesar de que los escritores y filósofos han hecho lo mejor que han podido para introducir argumentos ponderables a favor de la vida después de la muerte, no han logrado consolar los corazones que sufren, que sienten ansiedad y que cuestionan.
Sin embargo, Jesús no deja de satisfacernos. Él no presenta ningún argumento filosófico. No trata de demostrar la racionalidad de la inmortalidad; simplemente la declara. Habla de lo que conoce y contesta con la autoridad del cielo: "Jesús le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá" (Juan 11:25). Esta resurrección tiene dos aspectos. El cuerpo de los creyentes será resucitado, y su espíritu también vivirá en el cielo.
¿Qué significa esto para los cristianos afligidos cuyos seres queridos han muerto? La muerte no corta el amor que sentimos por ellos, pues el amor pertenece al espíritu y no al cuerpo. Y cuando aquellos a quienes amamos se van en un largo viaje, sus pensamientos pueden cubrir la distancia como si fuera un paso, y su amor nos envuelve como si ellos estuvieran a nuestro lado. Lo mismo sucede hoy con nuestros seres queridos que han partido.
¿Estás triste por alguien que ha sido llamado al hogar celestial? Jesús promete que un día estaremos reunidos, cuando Dios nos devuelva a nuestros seres queridos. --Dr. M. R. De Haan
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