
Lectura: Salmo 121
La Biblia En Un Año: 1 Samuel 1-3, Lucas 8:26-56
En paz me acostaré y así también dormiré; porque sólo tú, Señor, me haces habitar seguro. --Salmo 4:8.
Una madre y su niña de 4 años se estaban preparando para irse a la cama. La niña tenía miedo a la oscuridad. Cuando las luces se apagaron, la niña notó a través de la ventana que la luna brillaba. "Mami --preguntó-- ¿es esa la luz de Dios allá arriba?" "Sí" --fue la respuesta. Y rápidamente otra pregunta: "¿También Él la va a apagar para irse a dormir?" "Oh no, Dios nunca se va a dormir." Después de unos cuantos momentos de silencio, la niña dijo: "Siempre y cuando Dios esté despierto, yo no tengo miedo." Al darse cuenta de que el Señor la estaría cuidando, la niña se durmió plácidamente ya más tranquila.
Los cristianos podemos encomendar confiadamente tanto la noche como el día a nuestro Dios, el cual es siempre fiel. Él tiene pleno conocimiento de nuestros temores en la oscuridad, y de nuestras frustraciones en la luz. Podemos estar seguros de su constante cuidado. Su mirada de amor y su mano protectora siempre están sobre nosotros.
Tal vez tengas que pasar horas en soledad debido a una enfermedad o a la pérdida de un ser querido. Las sombras de la noche hacen que la ansiedad de tu situación parezca incluso mayor. Surgen las dudas y los temores inundan tu alma, robándote el descanso que necesitas.
Confía en el Padre celestial, y junto con el salmista podrás decir: "En paz me acostaré y así también dormiré; porque sólo tú, Señor, me haces habitar seguro" (Salmo 4:8). --PVG
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|