Nuestro Pan Diario

9 de abril, 2006


Pecados pasados

Lectura: Génesis 45:1-13

La Biblia En Un Año: 1 Samuel 13-14, Lucas 10:1-24

Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese por haberme vendido aquí; pues para preservar vidas me envió Dios delante de vosotros. --Génesis 45:5.


Cuando José reveló su identidad a sus hermanos, los cuales lo vendieron como esclavo, ellos se quedaron mudos y "estaban atónitos delante de él" (Génesis 45:3). El temor y la culpa les recordó rápidamente el dolor que ellos habían causado a su anciano padre Jacob, así como también a su hermano. José, al percibir lo que había en el corazón de ellos, de inmediato los tranquilizó antes de que la semilla de la culpa propia pudiera echar raíces. Les dijo: "Ahora pues, no os entristezcáis ni os pese por haberme vendido aquí. . ." (v.5). José sabía que Dios había usado sus pruebas para el bien de mucha gente.

Cuando pecamos y herimos a otras personas nos encontramos en una posición similar a la de los hermanos de José. Es entonces cuando el Espíritu Santo nos recuerda el precio que Jesús pagó en la cruz por nuestras ofensas. Él dice, en efecto: "No os entristezcáis ni os enojéis con vosotros mismos."

Si tiendes a seguir culpándote después de haber reconocido tus pecados delante de Dios, piensa en lo que estás haciendo. Estás manteniendo vivo el recuerdo de tus pecados por tu enojo contigo mismo. Para vencer esto, concéntrate en el Salvador, no en tu pecado. Piensa en lo que Él ha hecho, no en lo que has hecho tú. Puesto que Jesús perdona tu pecado, tú puedes "olvidarlo". --DJD

LA CULPA ES UNA CARGA QUE DIOS NUNCA QUISO QUE SUS HIJOS LLEVARAN.

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