
Lectura: 2 Timoteo 2:1-13
La Biblia En Un Año: 1 Samuel 27-29, Lucas 13:1-22
Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, dando fruto en toda buena obra. . . . --Colosenses 1:10.
Un niño de primer curso rebosaba de satisfacción cuando me entregó una prueba de ortografía en la que su maestro había escrito en letras grandes: "100%. ¡Buen trabajo!" El muchacho dijo: "Les enseñé esto a mamá y papá porque sabía que los agradaría." Ya me lo imaginaba camino a su casa en el autobús, apenas sin poder esperar el momento en que sus padres expresaran su emoción por lo bien que le iba. Su deseo de agradar a su papá y su mamá era evidentemente un factor muy importante y motivador en su vida.
En 2 Timoteo 2:3, Pablo usó la imagen de un soldado que sirve con una devoción que tiene un solo propósito: el de agradar a su comandante. Él quería que Timoteo conociera la suprema razón para servir a Dios, aun cuando las cosas se tornan difíciles. La devoción sincera, caracterizada por el arduo trabajo y una atención cuidadosa a las reglas de Dios, produce la mayor gloria para el Señor cuando sale de un corazón rendido y de amor.
En su humanidad, nuestro Salvador deseó que la perspectiva de una muerte cruel y de ser la ofrenda por el pecado de la humanidad pasara de Él. No obstante oró así: ". . . pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42). El motivo supremo de Jesús era un deseo de agradar a su Padre. Ese debería ser también nuestro incentivo. --HVL
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