Nuestro Pan Diario

29 de abril, 2006


Levantado de las profundidades

Lectura: Salmo 40:1-5

La Biblia En Un Año: 1 Reyes 6-7, Lucas 20:27-47

Al Señor esperé . . . y Él . . . oyó mi clamor. Me sacó del hoyo de la destrucción. . . . --Salmo 40:1-2.


Un submarino británico se encontraba estropeado y fuera de combate en el fondo del mar. Pasaron varios días y la tripulación perdió la esperanza de ser rescatados. El futuro se veía especialmente sombrío porque no habían podido comunicar su posición exacta a los barcos que estaban en la superficie. El comandante en jefe explicó a los hombres que no les quedaba mucho tiempo de vida, y sugirió que cantaran un himno. Así que juntos cantaron las siguientes letras: "La oscuridad se hace cada vez mayor: Señor, quédate conmigo."

Cuando el suministro de oxígeno comenzó a acabarse, los hombres se debilitaron poco a poco. Un marinero se vio afectado antes que los demás y se tambaleó hacia el frente, chocando con el equipo que debía elevar el barco a la superficie. De repente, el mecanismo defectuoso comenzó a funcionar y el barco se elevó lentamente desde el fondo del mar. Todos llegaron a puerto con seguridad.

Mayor que cualquier liberación de un mar literal es la provisión de Dios para aquellos que están atrapados en el mar de la incredulidad. Sólo un milagro de la gracia puede sacarnos del pozo del pecado y la degeneración.

Si estás atrapado en las garras del pecado, sólo Jesús puede darte un nuevo comienzo. Si pones la confianza en el Salvador serás elevado de las aguas del juicio y colocado en la luz del perdón de Dios. --HB

LA GRACIA DE DIOS PUEDE LEVANTARTE DEL APURO DEL PECADO Y COLOCARTE EN LA LUZ DE LA SALVACIÓN.

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