Nuestro Pan Diario

10 de mayo, 2006


La grandeza de la piedad

Lectura: Génesis 47:7-12

La Biblia En Un Año: 2 Reyes 10-12, Juan 1:29-51

Y Jacob bendijo a Faraón, y salió de su presencia. --Génesis 47:10.


En opinión de la mayoría de la gente, Esaú, el hermano de Jacob, era el mayor de los dos hombres. Con el correr de los años, había acumulado una inmensa fortuna y poder. Era el gobernante de la tierra de Edom y pudo haberse reunido con Faraón bajo sus propias condiciones. Sin embargo, Esaú, con toda su autoridad terrenal, no pudo haber bendecido a Faraón. Sólo Jacob tenía ese poder (Génesis 47:10).

Lo espiritual es mayor que lo natural. Dios puede dotar a un ser humano humilde de una fuerza moral impresionante. La santidad tiene en sí misma el poder de dominar a todos los demás poderes.

La palabra griega para poder o autoridad (exousia) contiene la preposición ex, que significa "fuera de" o "procedente de". Esto sugiere que la capacidad de influenciar a los demás fluye de adentro. Está arraigada en lo que somos. "¿Deseas ser grande? -preguntó Agustín-. Entonces comienza por ser." La grandeza viene de la santidad y de nada más.

Tengo un amigo que anda por los pasillos del poder en Washington, DC, reuniéndose con los hombres y mujeres más destacados del mundo. Dice una o dos palabras, ora, y luego sigue, pero deja atrás la persistente e irresistible influencia de Cristo. Tiene el aura de la grandeza que rodea a todos aquellos cuyas vidas reflejan el carácter de Jesús. Es la grandeza de la piedad. --DHR

HASTA UN EJEMPLO PEQUEÑO PUEDE TENER UNA GRAN INFLUENCIA PARA CRISTO.

Día AnteriorPróximo Día


[Página principal]

Copyright © 2006 por Ministerios RBC
Ministerios RBC es un miembro de grupo
Gospel Communications Network (GCN)
Para correspondencia general: literatura@rbc.org 
Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org