Lectura: Marcos 10:13-16
La Biblia En Un Año: 2 Crónicas 30-31, Juan 18:1-18
. . . Dejad que los niños vengan a mí . . . —Marcos 10:14
Miguel quería bautizarse. Al principio, su padre tenía ciertas reservas al respecto porque Miguel es autista. El autismo es una discapacidad de desarrollo que afecta las relaciones sociales de una persona y sus habilidades de comunicación.
No había duda alguna de que Miguel, de 35 años de edad, había confiado en Jesús para salvación, y el liderazgo de la iglesia aprobó con entusiasmo su bautismo. Pero él iba a tener que comparecer delante de toda la congregación.
Sabiendo que a Miguel no le gustaban las sorpresas, su papá repasó todo lo que iba a suceder. Sin embargo, durante el bautismo, cuando el pastor dijo: «Miguel, te bautizo en el nombre del Padre», Miguel lo interrumpió como si quisiera recordarle: «¡y del Hijo!» La congregación sonrió de gozo. Y Miguel fue bautizado en obediencia al mandamiento de Cristo.
Todos nosotros venimos a Cristo a un nivel distinto de comprensión espiritual, y Jesús da la bienvenida a todos los que responden. Cuando los niños se acercaron al Salvador, sus discípulos trataron de alejarlos. Pero Cristo los reprendió y dijo: «. . . Dejad que los niños vengan a mí . . .» (Marcos 10:14). Y eso también se aplica a los que tienen discapacidades de desarrollo.
El evangelio es sencillo. El Salvador es accesible. Y su invitación está abierta para todo el mundo. —DF
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