Lectura: Juan 1:1-14Apocalipsis 21:14-21
La Biblia En Un Año: Ezra 1-2, Juan 19:23-42
Yo y el Padre somos uno. —Juan 10:30
En el correr de los siglos, algunas personas bastante buenas han fundado religiones. Un líder religioso pasó una buena porción de su vida tratando de encontrar la verdad: una búsqueda admirable.
Otro líder religioso era un maestro y servidor civil que escribió un código de honor para su gente: una empresa respetable.
Por muy buenos que hayan sido los que han originado las religiones del mundo, no se pueden comparar de ninguna forma con el fundador del cristianismo. La razón principal es la siguiente: todos se encuentran en la categoría de «hombres buenos», mientras que Jesús está solo en una categoría: el Dios-hombre.
Sólo Jesús es Emmanuel (Dios con nosotros; Mateo 1:23), la Palabra viva (Juan 1:14), el Salvador (Lucas 2:11) y el Mesías (Juan 1:41). Sólo Jesús pudo afirmar verazmente su igualdad con su Padre celestial. «Yo y el Padre somos uno», dijo (Juan 10:30). Sólo las palabras de Jesús son divinas. Su vida era la única perfecta. Sólo la muerte y resurrección de Jesús dan vida eterna.
Jesús es único en todo el mundo. Sólo Él es digno de nuestra adoración, veneración y asombro. Sólo Él es el hombre perfecto, el divino, el que da salvación. No te conformes con nada —ni nadie— menos. —JDB
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