Lectura: Salmo 147:1-5
La Biblia En Un Año: Ezra 3-5, Juan 20
[Dios] sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas. Cuenta el número de las estrellas, y a todas ellas les pone nombre. —Salmo 147:3-4
Dios conoce a las estrellas y las cuenta, y sin embargo, se preocupa por ti y
por mí, a pesar de que estamos quebrantados por el pecado. Él
venda nuestros corazones destrozados con sensibilidad y amabilidad, y lleva
sanidad a lo profundo de nuestra alma.
La grandeza del poder de Dios es la grandeza de su corazón. Su fortaleza
es la medida de su amor. Él es un Dios tierno y poderoso.
El salmista nos dice que Dios «cuenta el número de las estrellas» e incluso «a todas ellas les pone nombre» (147:4). ¿Se preocuparía Dios por las estrellas, que son pura materia, y no cuidaría de nosotros, que portamos su imagen? Por supuesto que no. Dios sabe de nuestras luchas solitarias y le importan. Preocuparse por nosotros es asunto suyo.
Dios, en la forma de su Hijo Jesús, estaba sujeto a todas nuestras pasiones
(Hebreos 2:18). Él comprende y no nos regaña ni nos condena cuando
no estamos a la altura y fallamos. Dios se inclina y escucha nuestros clamores para ayuda. Nos corrige
suavemente. Sana a través del tiempo y con gran habilidad.
Un día, las estrellas se van a caer del cielo. Ellas no son la mayor preocupación de Dios: ¡tú sí! Dios «es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría» (Judas v.24). ¡Y lo hará! —DHR
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