Lectura: Lucas 12:13-34
La Biblia En Un Año: Esther 6-8, Hechos 6
Porque donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón. —Lucas 12:34
La película británica titulada Millions [Millones] cuenta la cautivadora historia de dos hermanos que encuentran una bolsa llena de dinero sin dueño aparente. El muchacho más joven quiere usarla para ayudar a los pobres, mientras que el hermano mayor la ve como un boleto a la popularidad y la buena vida. Lo que se desarrolla es una historia que hace un contraste vívido entre la libertad de un espíritu generoso y la frustración de una mano codiciosa.
En un sermón basado en Génesis 3, mi pastor dijo: «Nuestras manos han estado apretadas desde la caída.» Las enseñanzas de Jesús acerca de la fe y la generosidad parecen tener la intención deliberada de forzarlas a abrir. Jesús dijo: «No temáis, rebaño pequeño, porque vuestro Padre ha decidido daros el reino. Vended vuestras posesiones y dad limosnas; haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón ni la polilla destruye. Porque donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón» (Lucas 12:32-34).
Las palabras de nuestro Señor pueden sonar tan radicales que consideremos difícil entender cómo ponerlas en práctica. Pero si honestamente procuramos obedecerle, Él guiará nuestros pasos y guardará nuestro corazón de la preocupación.
Yo sospecho que el muchacho generoso de esa película tenía las manos abiertas mucho antes de que los millones cayeran en ellas. —DCM
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