Lectura: Colosenses 1:24-29
La Biblia En Un Año: Job 1-2, Hechos 7:22-43
Con este fin trabajo y lucho fortalecido por el poder de Cristo que obra en mí. —Colosenses 1:29
Un día, durante mi tiempo devocional, me vino el siguiente pensamiento a la mente: «No dejes que la vida te pase a ti. Deja que la vida pase a través de ti.»
La primera frase me describía perfectamente, pues era mi tendencia ver la vida como algo que venía hacia mí. Me sentía como un blanco desgastado. Estaba usando todas mis energías para protegerme de los dardos de las pruebas de la vida.
Sin embargo, la segunda frase, «Deja que la vida pase a través de ti», presentaba un enfoque distinto. En lugar de esquivar los ardientes dardos de la vida, iba a dejar que la vida y el amor de Dios se canalizaran a través de mí, bendiciéndome al tiempo que bendecían a los demás.
Ese día opté por convertirme en la tubería de Dios y no en el blanco de la vida. Luego pude comenzar a vivir más eficazmente para Él.
Algunos días vuelvo a ser un blanco, pero al poco tiempo se me termina el amor y el poder para bendecir a los demás. Entonces, por medio de la confesión, la fe y la obediencia, vuelvo a conectarme con mi centro de suministro celestial y vuelvo a vivir como tubería.
En su carta a los Colosenses, Pablo mencionó los muchos problemas que tenía. No obstante, estaba decidido a ser un canal de bendición permitiendo a Dios que obrara a través de él.
¿Y tú? ¿Eres blanco o tubería? Ese es un desafío y una elección para todos los creyentes. —JEY
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