Nuestro Pan Diario

30 de julio, 2006


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N.O.H.A.

Lectura: Deuteronomio 10:17-22

Mostrad, pues, amor al extranjero, porque vosotros fuisteis extranjeros en la tierra de Egipto. —Deuteronomio 10:19


Algunas veces la vida cristiana se reduce a la expresión poco frecuente de las virtudes comunes. Por ejemplo, se esperaría que las personas en las que mora el Espíritu del amor fueran amistosas. ¡Qué diferencia haría en la sociedad la práctica de dicha virtud!

En su libro, Liability Factor (Factor de Responsabilidad), Tim Sanders dice que una persona que les da a las demás «una sensación de gozo, felicidad, esparcimiento, o rejuvenecimiento» tiene más probabilidade de ser contratada o ascendida. Él mantiene que de hecho, algunas compañías han abolido la hostilidad. Llaman a su sistema N.O.H.A.: «No observo hostilidad alguna».

Ese principio debe ser practicado por los ciudadanos del reino de Cristo. Cuando se les pregunta a las personas qué es lo que buscan en una iglesia, su respuesta número uno es la simpatía. Desafortunadamente, la realidad es que muchos practicantes son tan distantes como una estrella y tan fríos como el espacio.

El Señor le dijo al antiguo Israel que Él «muestra su amor al extranjero dándole pan y vestido» (Deuteronomio 10:18). Le dio el mandamiento de emular Su comportamiento (v. 19).

La simpatía no es sólo una sabia práctica comercial, debe ser una característica de todo aquél que sigue a Cristo. Cuando vayas a la iglesia hoy, actúa de tal manera que el que llegue a ella por primera vez pueda decir, «No observo hostilidad alguna».  —HWR

EN UN MUNDO DONDE A MUCHA GENTE NO PODRÍA IMPORTARLE MENOS, LOS CRISTIANOS DEBEN SER PERSONAS A QUIÉNES NO PODRÍA IMPORTARLES MÁS.

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