Lectura: Apocalipsis 3:1-6
Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estás muerto. —Apocalipsis 3:1
Sucedió hace más de treinta años, pero todavía duele. Durante un período de rebelión espiritual, me topé con un joven a quien yo había llevado a Cristo. El quedó atónito al descubrir que yo me había alejado del Señor y que ya no era la persona que él había conocido. Es una de las experiencias que más lamento de mi vida, y sigo orando por una oportunidad para arreglar las cosas con él.
Durante esos días de vagar, yo habría encajado cómodamente como un miembro de la Primera Iglesia de Sardis (Apocalipsis 3:1-6). Mi dilema, como el suyo, era que las personas creían que yo era en el pasado.
El Señor resucitado confrontó a la iglesia en Sardis: «Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estás muerto. Ponte en vela y afirma las cosas que quedan, que estaban a punto de morir, porque no he hallado completas tus obras delante de mi Dios» (Apocalipsis 3:1-2).
Su reputación de estar viva no encajaba con la realidad. Estaban espiritualmente muerta. Pero todavía había esperanza. El Señor le dijo a esta iglesia que despertara y que agitara la chispa de vida espiritual que todavía tenía dentro. «Guárdalo y arrepiéntete», advirtió Él (v.3).
Pretender ser lo que no somos es una carga muy pesada de llevar. Nuestro Señor nos llama a que dejemos esta carga, nos arrepintamos, regresemos a Él, y vivamos. —DCM
|
Copyright © 2006 por Ministerios RBC Ministerios RBC es un miembro de grupo Gospel Communications Network (GCN) Para correspondencia general: literatura@rbc.org Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org
|