Nuestro Pan Diario

11 de agosto, 2006


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Sostenido En El Silencio

Lectura: Salmos 94:16-23

Cuando mis inquietudes se multiplican dentro de mí, tus consuelos deleitan mi alma. —Salmos 94:19


Hudson Taylor (1832-1905) fue el fundador de la China Inland Mission (Misión al Interior de la China) y un gran siervo de Dios. Pero después de la feroz rebelión Bóxer de 1900, en la que cientos de sus compañeros misioneros fueron asesinados, Taylor quedó emocionalmente destrozado y su salud comenzó a fallarle. Hacia el final del peregrinaje de su vida, escribió, «Estoy tan débil que no puedo trabajar. No puedo leer mi Biblia; ni siquiera puedo orar. Sólo puedo quedarme quieto en los brazos de Dios como un niño y confiar.»

¿Has estado pasando por alguna época en la que estés cansado físicamente y angustiado en el corazón? ¿Encuentras difícil centrar tu mente en las promesas bíblicas? ¿Se te ha vuelto difícil orar? No te des por perdido como un náufrago espiritual. Te estás uniendo a una multitud de personas en el pueblo de Dios que ha experimentado la oscuridad de la noche en el alma.

Cuando soportamos tales momentos, todo lo que podemos hacer —en efecto, todo lo que necesitamos que hacer— es quedarnos quietos como un niño en los brazos de nuestro Padre celestial. Las palabras no son necesarias. Un padre consolador no espera que su hijo haga discursos. Tampoco Dios. Él sabe que necesitamos de su cuidado tranquilizador. En momentos de tribulación, Su misericordia nos sostiene (Salmos 94:18). Podemos confiar en que Él nos llevará a través de esa oscuridad de la noche en el alma hasta llegar a la luz del alba. —VCG

CUANDO NO NOS QUEDA NADA SINO DIOS, ENCONTRAREMOS QUE ÉL ES SUFICIENTE.

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