Lectura: Salmos 69:29-36
Con cántico alabaré el nombre de Dios . . . Esto han visto los humildes y se alegran. —Salmos 69:30,32
Durante varios días después de que mi esposo y su hermano cantaran a dúo en la iglesia la canción «Tengan Alegría», me fue imposible sacarme de la cabeza la letra escrita por Michael Blanchard. Pero son buenas palabras para quedarse atascado en ellas:
El amado compositor y rey del antiguo Israel a menudo escribía acerca de la alegría. En tres canciones consecutivas, David habló acerca de tener alegría: Salmos 68:3; 69:32; 70:4. Sus letras nos aseguran que no son los ricos ni los poderosos los que tienen razones para estar alegres sino aquéllos que son humildes y están bien con Dios.
David se explayó en este tema con otra canción: «¡Cuán bienaventurado es aquel cuya transgresión es perdonada, cuyo pecado es cubierto! . . . Alegraos en el Señor y regocijaos, justos; dad voces de júbilo, todos los rectos de corazón» (32:1,11).
Si te estás sintiendo pobre e impotente hoy, todavía puedes tener alegría. Puedes tener algo de mucho mayor valor: una relación libre de deudas con Dios.
Cuando dejamos de defender nuestros propios caminos pecaminosos y humildemente reconocemos que los caminos de Dios son rectos, la verdadera alegría brotará en canciones de gloriosa alabanza. —JAL
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