Nuestro Pan Diario

17 de agosto, 2006


Ordene Aquí

¿El Prisionero De Quién?

Lectura: Efesios 3:1-9

Se me concedió esta gracia: anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas de Cristo. —Efesios 3:8


Se cuenta una historia del ministro escocés Alexander Whyte, quien pudo enfrentar la situación más funesta y aún encontrar algo por qué estar agradecido. Un oscuro domingo por la mañana, cuando el tiempo estaba congelado, húmedo y tormentoso, uno de los diáconos susurró, «Estoy seguro que el predicador no podrá agradecer a Dios por nada en un día como éste. ¡Está absolutamente horrible afuera!» El pastor comenzó el culto orando, «Te agradecemos, oh Dios, que el tiempo no siempre es así.»

El apóstol Pablo también veía lo mejor en cada situación. Considera sus circunstancias cuando escribió a la iglesia en Éfeso mientras esperaba el juicio ante el emperador romano Nerón. La mayoría de las personas habría concluido que era un prisionero de Roma. Pero Pablo se veía a sí mismo como un prisionero de Cristo. Él pensaba en sus penurias como una oportunidad para llevar el evangelio a los gentiles.

Estas palabras de Pablo nos deben desafiar: «A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, se me concedió esta gracia: anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas de Cristo» (Efesios 3:8). Pablo, un prisionero de Cristo, se veía a sí mismo como que había recibido el privilegio de servir a Dios y de presentar las «riquezas de Cristo» a muchos.

¿De quién somos prisioneros? —AL

LAS PRUEBAS QUE TE APRISIONAN NO TIENEN QUE LIMITAR LA OBRA DE DIOS EN TI.

Día AnteriorPróximo Día


[Página principal]

Copyright © 2006 por Ministerios RBC
Ministerios RBC es un miembro de grupo
Gospel Communications Network (GCN)
Para correspondencia general: literatura@rbc.org 
Para problemas técnicos: rbclatino@rbc.org