Nuestro Pan Diario

28 de agosto, 2006


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El Sapo Y La Rana

Lectura: Isaías 61:10-11

Porque como la tierra produce sus renuevos, y como el huerto hace brotar lo sembrado en él, así el Señor Dios hará que la justicia . . . brote. —Isaías 61:11


Uno de mis libros para niños favoritos es Frog and Toad Together (El sapo y la rana juntos) por Arnold Lobel. Sapo tenía un jardín que Rana admiraba, y también quería uno. Así que Sapo le dijo: «Es muy lindo, pero costó mucho trabajo.» Cuando le dio algunas semillas de flores a Rana, ésta corrió rápidamente a casa y las plantó.

«Ahora, semillas», dijo Rana, «comiencen a crecer.» Se esforzó mucho para hacer que su jardín floreciera. Les gritaba a las semillas, les leía historias largas, y les cantaba canciones —pero éstas no crecieron.

«¿Qué haré?» exclamó Rana. «Déjalas en paz», le dijo Sapo. «Deja que el sol brille sobre ellas deja que la lluvia les caiga encima. Pronto tus semillas comenzarán a crecer.» Luego, un día, aparecieron un unas plantitas verdes. «¡Al fin!», gritó Rana, «¡mis semillas han dejado de tener miedo de crecer! Pero tú tenías razón, Sapo. Fue un trabajo muy duro.»

Muchas personas creen que cuesta mucho trabajo crecer en la justicia. Debemos pasar tiempo leyendo la Palabra, orando, y cultivando nuestra fe compartiendo con otros creyentes. Pero nuestro avance en la santidad todavía depende de Dios. Cuando Él hace resplandecer Su rostro sobre nosotros y hace llover Su amor en nuestras vidas, entonces creceremos. Luego, la justicia comenzará a «brotar» (Isaías 61:11). No te desalientes si el crecimiento se da lentamente. Pronto tendrás un jardín. —DHR

EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL DEPENDE DEL AGUA DE LA PALABRA DE DIOS Y DEL SOL DE SU AMOR.

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